La ética del outsourcing o “Por qué gastarse unas perrillas en el WoW”

Oro en el Wow

Mucho se ha hablado y sobre todo negativamente sobre el Outsourcing en la red, y dejando a un lado la clara ilegalidad de estos negocios, que es contemplada directamente en el contrato de subscripción, hay muchos jugadores que tal y como se comenta, lo único que quieren es sentirse superiores a los demás, aunque solo sea a base de talonario. Sin embargo, como en todo, incluso aquí podemos encontrar razones menos perversas para tal desembolso.

Existen muchos motivos menos condenables para contratar estos servicios: hay gente que por las razones que sea ha perdido el ritmo de avance de sus compañeros de juego y contrata el servicio para poder seguir jugando con sus amigos, pues son la motivación por la que juega; hay gente que ya ha subido personajes al máximo nivel por lo que ha visto todo el contenido, y aunque quiere jugar con otro tipo de personaje (raza, facción, clase, profesión…) no quiere tener que dedicar tanto tiempo a subirlo, teniendo que volver a repetir el proceso y pasar por las mismas zonas/misiones.

El WoW tiene la particularidad de que gran parte del contenido, sobre todo debido a las actualizaciones producidas tras sus lanzamientos, está pensado para personajes de nivel alto. Además, en los servidores antiguos la mayor parte de los jugadores tienen estos niveles, por lo que el juego a niveles bajos pierde parte de su encanto al encontrarte con poca población. Es más, muchas veces es casi imposible disfrutar la mayoría de los Battlegrounds a bajo nivel, por no hablar del PVP, donde no es muy agradable ser un personaje de nivel 10 cuando el resto de tus enemigos superan el 60. Creo que es normal que haya gente que quiera tener personajes de niveles altos directamente. El juego gana mucho a estos niveles. Otro asunto sería ver como esto afecta a la experiencia de los demás jugadores.

Personalmente, yo creo que nunca utilizaría esos servicios, pero te puedo asegurar que siempre he odiado que mis compañeros de batalla tuvieran que esperar a que les alcanzará con mi lenta “montura no épica”, y no quiero ni imaginarme qué pasará cuando los vea alejarse en sus flamantes monturas voladoras…. ¡ains!, que bien me vendrían esas monedas de oro.

Fuente: Ludosofía

Escribe un comentario