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Hace unas semanas, por la oficina se extendió como el fuego una columna publicada en el periódico La Razón. El texto en sí es una joya que merece la pena observar en todas sus facetas y culpaba sin la más mínima base a los videojuegos de los males del mundo.

Como desarrollador de juegos que soy me sentí directamente agredido por esta persona, así que escribí a La Razón para exigir una rectificación del artículo (unos diez días más tarde de su publicación). Curiosamente, al día siguiente retiraron el texto. ¿Fue por esta petición? ¿Se les habrían acumulado millones de peticiones y esta fue la gota que colmó el vaso?

No lo sé. Lo que sí sé es que esto no se puede tolerar.

Artículo original de Paloma Pedrero en La Razón

07 de Marzo de 09

A ver si me aclaro, ¿no llevan las películas una recomendación de edad? ¿Por qué, entonces, los videojuegos violentos no la llevan? Peor aún, la mayoría de estos jueguecitos de play u ordenador son para niños. Es decir, que se supone su idoneidad. Y la mayoría también son de matar o eliminar a enemigos. Los niños no disparan gatillos, disparan teclas, pero la mecánica del cerebro es la misma. Ese tipo de videojuegos destructivos tiene una filosofía pedestre y brutal, tú eres el héroe y los demás son tus enemigos con los que hay que acabar. Dale, dispara, cuantos más te cargues, más puntos tendrás, serás mejor. Esto viene aderezado, además, con unas músicas estridentes y animadoras, ruidos, «flashes» estimulantes. La cabeza de los pequeños pierde la noción del espacio, todo se centra en la pantalla con sus objetivos a abatir. El crío es el rey de un mundo mínimo que le hace sentir poderoso. La ley del más fuerte impera. Todo es subdesarrollo humano y moral. Nuestros niños civilizados se pasan horas jugando con estas mierdas, absortos, ensimismados. Solos. Después resulta que en el colegio se les va la mano con facilidad o el pie. Y no miden. No saben que esa bota de fútbol con la que golpean no es virtual y puede hacer un daño irreparable. No controlan el impulso de disparar con el que llevan jugando tanto tiempo y tantas horas. Hace unos días un chaval de catorce años dejó en coma a otro de diecisiete de una patada en la cabeza. Parece que se peleaban por una chica. Parece que eran amigos desde la infancia. Hablar, hablan poco, ¿no? Y soñar, ¿con qué sueñan? Creo que ya es urgente que se regule legalmente la utilización de las nuevas tecnologías para los menores. Hay muchos padres que no controlan, no tienen ni idea de lo que supone su hijo encerrado con un ordenador conectado a internet. Una nueva violencia está surgiendo y hay que pararla ya. Ya.

Fuente http://www.larazon.es/noticia/videojuegos

¿Qué es esto? ¿Una periodista que se lanza al acoso y derribo armada con su flagrante subjetividad y haciendo gala de su completa desinformación?

Apenas llegó a mis ojos semejante aberración abrí el formulario de contacto de La Razón y les escribí lo siguiente:

Buenos días:

Les escribo en relación a un artículo de Paloma Pedrero acerca de los videojuegos, en la URL http://www.larazon.es/noticia/videojuegos

Esta señora se queja de que no existe una calificación de edad para los videojuegos y a continuación expresa que “Nuestros niños civilizados se pasan horas jugando con estas mierdas”, entre otras frases completamente despectivas.

Existe una categorización de videojuegos, en España se llama PEGI (www.pegi.info), de modo que todos los argumentos de los cuales se arma son – de base – erróneos.

Sin embargo, lo que me molesta en sobremanera es su desdén. Soy desarrollador profesional de juegos y mi trabajo es conocer estas cosas. Es lo que hace un desarrollador de juegos. Ella es periodista, así que entiendo que no debería hablar a la ligera e informarse antes de despotricar, ya que, en mi humilde opinión, un periodista que escribe lo que se le pasa por la cabeza sin contrastar antes la información y que además la expresa en semejante tono despectivo, señores, ese sí que está haciendo un “artículo de mierda”.

Les ruego le indiquen a la sra Pedrero que enmiende su artículo para que no sea ofensivo con los profesionales que hacemos nuestro trabajo y de ese modo consiga pasar a formar parte de este grupo al cual, a día de hoy, lamentablemente no pertenece.

Les ruego que consideren que si no se enmienda su artículo, nosotros sí que podríamos decir con respecto a su periódico que “Nuestros españoles civilizados se pasan horas leyendo estas mierdas”.
Gracias por su atención.

Quedo a la espera de su respuesta.

A las pocas horas, el artículo fue retirado. No he recibido respuesta alguna. Qué profesionalidad…

Por supuesto, en este caso el problema iba más allá de la pura ignorancia para agravarse a través de una personalidad poco tolerante y, a todas luces, propensa al despotrique. Sin embargo, en pro de un mundo mejor es necesario que hagamos un esfuerzo por liberar a quienes nos rodean de la ignorancia acerca de los juegos.

¿Provocan violencia los videojuegos? ¿Son la causa de los males del mundo? ¿Acaso no tiene influencia ni valor alguno la educación que recibimos en casa?

¿Dejarías ver La lista de Schlinder a tu hijo de seis años? ¿Entonces por qué deberías dejarle jugar a Grand Theft Auto?

Sin atenerme a los hechos empíricos que evidencian que el problema es otro (y que Irtrian trata mucho mejor que yo en su blog), proclamo lo siguiente:

Yo juego. Mucho. Y a todo tipo de juegos. Yo no soy violento, intento respetar a los demás y hacer del mundo un lugar mejor para todos. Sin embargo hay gente por ahí que no juega (tristemente obvio) y que se dedica a ofender y a tiranizar a los demás.

A lo mejor el problema no está en los juegos.