Una experiencia que merezca la pena

Creo que cualquier juego debería ofrecer una experiencia que merezca la pena.

¿No es eso otra forma de expresar el tantas veces repetido “los juegos tienen que ser divertidos”? Voy a cambiar mi afirmación inicial para intentar clarificarla.

Creo que cualquier obra de entretenimiento debería ofrecer una experiencia que merezca la pena. Posiblemente esta afirmación se podría extender mucho más allá del ámbito al cual la he acotado, incluso.

Una experiencia divertida puede merecer la pena, pero, lejos de ser la única opción, no es más que una de las posibles experiencias que pueden merecernos la pena.

No creo que nadie considere La lista de Schlinder una película divertida. Sin embargo, ya que conocer nuestros errores es la única manera de no volver a tropezar con ellos, conocer el alcance del holocausto nazi puede ser una experiencia enriquecedora, mientras que otros pueden considerar la película como un homenaje a alguien que intentó dar lo mejor de sí mismo a los demás en tiempos muy difíciles.

En el Romanticismo se valoran los sentimientos sobre todo lo demás. Las Rimas y Leyendas (enlace a la versión completa) de Gustavo Adolfo Bécquer hablan en su mayoría de la muerte o de la Eterna Infelicidad tan propia de este movimiento cultural, pero transmiten una suerte de tragedia enorme y dulce que puede sobrecoger el alma- al menos la mía – o hacer que sintamos emociones que no nos sobrevendrían de otro modo.

En El juego de Ender, un clásico de la literatura de ciencia ficción, el protagonista nos enseña que a través del esfuerzo de entender se puede llegar incluso a amar al propio enemigo. ¿No sería el mundo un lugar mejor si nos esforzáramos más en entender por qué los demás actúan de esta manera o de aquella otra en lugar de odiarles sin reservas?

¡Y no podemos olvidar el aprendizaje! Como ya dijimos hace tiempo:

[…] los jugadores quieren retos. Los retos son experiencias de aprendizaje, incluso si ese aprendizaje se limita al contexto del mundo de juego, como aprender a vencer a un enemigo especialmente difícil. Aquellos juegos cuyas lecciones puedan ser aplicadas a otros aspectos de la vida real suelen ser percibidos como mejores. Este aprendizaje mejora por lo general cuando el reto es mayor, lo cual suele implicar algún tipo de colaboración entre jugadores.

Es decir, que el hecho de aprender algo útil añade una nueva dimensión de valor al juego.

Por todo lo anterior pienso que a la hora de pensar en nuestros juegos no deberíamos limitarnos a las cosas que creemos que pueden resultar divertidas. Conseguir transmitir una sensación que nos enriquezca, hacernos percibir patrones que desconocíamos, lograr que entendamos las motivaciones de otros, aprender cosas útiles… Cualquiera de esas opciones podrían ser experiencias que merecen la pena para determinados públicos.

En lugar de acomodar nuestros conceptos de juego a una restricción innecesaria, intentemos crear juegos que ofrezcan experiencias que hagan sentir a los que los jueguen que el tiempo empleado ha merecido la pena, sea por el motivo que sea.

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About Isilion

Musician, neophyte humanist, home-philosopher, avid reader and impassioned conversationalist. I like coffee and people and dislike shouting and anger.

5 responses to “Una experiencia que merezca la pena”

  1. Auron says :

    Vamos, que jugar debe ser para ti una experiencia que cambie al jugador. Si juego a algo, cuando termino seré distinto de cómo era cuando empecé.

    Comparto tu opinión en su mayor parte. Un juego debería ser una experiencia recreativa (que crea de nuevo) para el que juega. Pero entiendo que no todo el mundo está buscando eso en un juego, y lo respeto.

    Un saludo.

  2. King Kuranes says :

    Es como cualquier cosa en esta vida. Ofrecer diversión para los momentos de diversión y ofrecer “algo más” para cuando nos ponemos introspectivos. Como los libros o las películas.

    Por desgracia, en general, a los videojuegos les cuesta llegar un poco más allá. Pero en eso estamos, ¿no?

    Con el aumento de la oferta y las posibilidades, no parece descabellado pensar que poco a poco se van a ir formando industrias en paralelo. Igual que todos los años sacan peli los Coen, Clint Eastwood o Woody Allen, todos los años están los blockbusters infumables.

    ¿Por qué no podemos pensar en una oferta similar en el futuro? Tiempo al tiempo.

  3. Isilion says :

    Y rizando el rizo, señalo otro aspecto que en el fondo no es tan extraño: también hay momentos en los que no podemos, no queremos o simplemente no nos apetece dedicar nuestro tiempo a una actividad tan ligera como la diversión per se.

    Imagina a una persona que tiene poco tiempo libre y que necesita dedicar su tiempo a mejorar ciertos aspectos de sí misma. No puede dedicar su tiempo libre a jugar sin más, porque dejaría de hacer otras cosas que necesita hacer sin falta. ¿No es posible darle a esa persona un juego que además de divertirle le ayude a mejorar otros aspectos de su persona? Así el tiempo invertido garantizaría una recuperación de la inversión con creces, ¿no? En un mundo donde cada vez se valora más el tiempo y los resultados creo que los juegos deberían evolucionar para ofrecernos experiencias lo más significativas posibles.

    Supongo que parece un ejemplo extraño y cogido por los pelos, pero en mi caso es exactamente así como pasa, así que me parece probable que haya otros por ahí.

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